Desde que los humanos decidimos dejar de vivir en cuevas, e individualizar-nos, las construcciones en madera fueron, han sido y siguen siendo una opción y estilo de vida para muchos. ¿Por qué? Pues básicamente porque la madera es un material que posee magníficas cualidades para construir un hogar (térmicas y acústicas), y porque es un material natural de nuestro entorno.

Inicialmente las construcciones en madera más sencillas fueron las casas hechas de troncos, talados en las proximidades de los bosques de quien las construía para su familia. Este tipo de construcciones estaban hechas de troncos de madera apilados horizontalmente. Son las tradicionales y más típicas casas de madera de las zonas del Norte de Europa.

Con la aparición de los primeros aserraderos de madera, los constructores comenzaron a serrar los troncos por sus dos lados, para optimizar el uso de la materia prima y para estandarizar las medidas del material.

A pesar de la evolución en los materiales y nuevos sistemas y métodos de construcción, y utilización de sofisticados sistemas mecanizados, las casas de madera de troncos sigue estando presente

Con la industrialización llegaron otros sistemas y métodos más sofisticados para la construcción para este tipo de edificaciones en base de madera. Fue a partir de ese momento cuando se empezó a utilizar estructuras metálicas de acero, combinándolas con otros tipos de materiales como el hormigón. Así, surgieron los diferentes estilos de construcción de las casas de madera tal y como hoy las conocemos.

Actualmente se han incorporado para la construcción de viviendas y edificios nuevos materiales, que junto con la madera como base para las mismas, hacen de nuestras casas hogares confortables, eficientes energéticamente.

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